← Volver al Blog
Métodos de aprendizaje·8 min de lectura

Método Cornell: tomar apuntes que sirvan de verdad

Tomar apuntes con el método Cornell divide el folio en tres zonas y obliga a repasar tras la clase. Cómo aplicarlo en ESO y Bachillerato.

Sofía Vásquez
Sofía Vásquez

Educational Coach & Former ESO Guidance Counsellor

Publicado el 25 de septiembre de 2026 · Actualizado el 25 de septiembre de 2026

Cuaderno dividido en columnas para tomar apuntes con el método Cornell durante una clase de Bachillerato

Lucía me enseñó su cuaderno de Historia en octubre, en 1º de Bachillerato. Cuarenta páginas de apuntes preciosos, subrayados en tres colores, márgenes limpios, ni una tachadura. Le pedí que me contara sin mirar qué había pasado en el Sexenio Democrático. Silencio. Me dijo una fecha y se atascó. Tenía el temario entero escrito y ninguna forma de comprobar si lo sabía.

Ese cuaderno era un archivo, no un material de estudio. Y el problema no era Lucía: es que a nadie le habían enseñado que tomar apuntes y estudiar son dos operaciones distintas que se pueden unir en el mismo folio.

Tomar apuntes con el método Cornell consiste en dividir la página en tres zonas: una columna ancha para escribir durante la clase, una columna estrecha a la izquierda donde se anotan preguntas al terminar, y una franja inferior con un resumen propio. Repasar significa tapar la parte ancha y responder las preguntas.

Lo que necesitas antes de empezar

Poco: folios o un cuaderno de hojas grandes, un bolígrafo y quince minutos la noche anterior para trazar las líneas de la semana. Walter Pauk, que dirigía el centro de técnicas de estudio de la Universidad de Cornell, lo describió en How to Study in College en 1962. Sigue vigente porque no depende de ninguna tecnología.

Una advertencia antes de seguir. Si tus apuntes actuales te funcionan, es decir, si puedes cerrar el cuaderno y explicar el tema, no cambies nada. El método Cornell resuelve un problema concreto: apuntes completos que no se usan nunca. Si no tienes ese problema, esta guía te sobra.

Paso 1: divide el folio antes de que suene el timbre

Traza una línea vertical a unos 6 cm del borde izquierdo y una horizontal a unos 5 cm del borde inferior. Quedan tres zonas: la columna estrecha de la izquierda, la columna ancha de la derecha y la franja de abajo.

Parece trivial y no lo es. Con la clase ya empezada nadie se pone a dibujar líneas, y en cuanto un día se salta el formato, la cadena se rompe. Yo hago que mis alumnos preparen los folios de toda la semana el domingo por la tarde, junto a la mochila. Cinco minutos, una vez.

Paso 2: en clase, solo la columna ancha

Aquí va todo lo que se dice: definiciones, ejemplos del profesor, la fecha que ha repetido dos veces, la pregunta que ha hecho un compañero. Frases cortas. Abreviaturas propias. Un salto de línea cada vez que la explicación cambia de bloque, porque esos huecos son los que después permiten localizar las ideas.

La regla que más repito: si tu mano va a la velocidad del profesor, tu cabeza no está trabajando. Copiar la pizarra letra por letra es transcripción, y la transcripción se puede hacer sin entender nada. Cuando Lucía dejó de copiarlo todo, sus apuntes ocuparon la mitad de páginas y empezó a acordarse de las clases.

Un ajuste para Matemáticas y Física

En ciencias la columna ancha se llena de desarrollos, y copiar un ejercicio resuelto entero deja poco espacio para lo demás. Con mis alumnos de Bachillerato de Ciencias hacemos una variante: en la columna ancha va el procedimiento paso a paso, y en la izquierda no van preguntas teóricas sino la decisión que se tomó. «¿Por qué aquí se deriva en lugar de integrar?», «¿qué pista del enunciado indica que es un sistema compatible indeterminado?».

Suena a detalle menor y es lo que separa a quien repite un procedimiento de quien reconoce cuándo aplicarlo. La mayoría de los suspensos de Matemáticas II que he visto no son errores de cálculo: son alumnos que saben hacer los cinco tipos de ejercicio y no distinguen cuál tienen delante. Esta misma lógica aparece en otras técnicas de estudio que sí funcionan, y casi todas comparten el mismo mecanismo: forzar una decisión activa en lugar de una lectura.

Paso 3: las preguntas de la izquierda, el mismo día

Este es el paso que decide si el sistema sirve o no sirve para nada. Dentro de las 24 horas siguientes a la clase, relee la columna ancha y escribe en la estrecha una pregunta por cada bloque. No un título. No una palabra clave. Una pregunta con verbo, de las que se responden cerrando el cuaderno.

En lugar de anotar «causas de la crisis del 98», escribe «¿qué tres factores explican la pérdida de Cuba y cómo se relacionan entre sí?». La diferencia parece cosmética y no lo es: el título te deja releer, la pregunta te obliga a recuperar.

Henry Roediger y Jeffrey Karpicke (2006, Washington University) mostraron que intentar recordar algo fija el recuerdo mucho mejor que releerlo, incluso cuando el intento falla. La columna izquierda no es un índice decorativo: es el generador de preguntas para todos los repasos del curso. Si además espacias esos repasos en el tiempo, el efecto se multiplica, y sobre eso escribí en la guía de repetición espaciada para aprender.

¿Cuándo hacerlo? Diez minutos por asignatura, en el hueco muerto entre volver a casa y ponerse con los deberes. Si se acumula al domingo, no se hace. Lo he visto cien veces.

Paso 4: el resumen de abajo, con tus palabras

Dos o tres frases en la franja inferior, sin mirar la columna ancha. La idea central de la clase, dicha como se la contarías a alguien que no estuvo.

Cuando no sale, hay que alegrarse: acabas de detectar un agujero en septiembre en lugar de en mayo. Esa página se marca con una pestaña de color y se pregunta al profesor en la clase siguiente. Mis alumnos que hacen esto llegan a la EBAU con muchísimas menos sorpresas, y es de las pocas cosas que recomiendo sin matices a quien está preparando la EBAU desde el principio de curso.

Paso 5: repasar tapando

Doblas el folio por la línea vertical, o lo tapas con una hoja. Lees las preguntas de la izquierda y las respondes en voz alta. Destapas y compruebas. Las que fallas van a una lista aparte.

Esto ya no es tomar apuntes, es examinarse. Y es exactamente lo que se hace el día del examen, así que entrenarlo desde octubre cambia bastante las cosas. Encaja bien con bloques cronometrados de trabajo, como los que explico en la guía de la técnica Pomodoro para estudiar: un bloque de 25 minutos da para repasar dos temas tapando la columna.

Cornell o mapa mental: cuándo uso cada uno

Me preguntan esto en casi todas las tutorías, y la respuesta depende de la asignatura.

Cornell rinde cuando la información llega en secuencia y hay mucho que retener con precisión: Historia, Biología, Filosofía, Economía, cualquier temario con definiciones y fechas. El formato lineal sigue el ritmo de la explicación sin pelearse con él.

El mapa mental gana cuando lo importante son las conexiones: la estructura de un tema entero, un esquema de literatura por corrientes, la relación entre metabolismos. Puesto a elegir para una clase en directo, casi siempre recomiendo Cornell, porque montar un mapa mental mientras alguien habla exige decidir la jerarquía sobre la marcha y eso rara vez sale bien.

Hay un matiz que conviene conocer. Jeffrey Karpicke y Janell Blunt (2011, Science, Purdue University) compararon estudiar mediante mapas conceptuales con estudiar recuperando información de memoria, y la recuperación salió claramente por delante en las pruebas posteriores. Lo llamativo del estudio es que los propios participantes predijeron lo contrario: creían haber aprendido más con el mapa. Traducido a un cuaderno de Bachillerato, un mapa mental precioso genera una sensación de dominio que la columna izquierda tapada desmiente en treinta segundos.

Mi combinación habitual: Cornell en clase, y al cerrar el tema, un mapa mental construido a partir de las preguntas de la columna izquierda. El mapa como salida, no como entrada.

Los errores que arruinan el sistema

Trazar las líneas y no rellenar la izquierda. Es el fallo mayoritario. Un Cornell sin preguntas es un folio con un margen ancho y ninguna ventaja sobre lo de siempre.

Escribir en la columna estrecha durante la clase. Se llena de flechas y de «¡importante!». Esa columna se completa después, con la cabeza fría.

Preguntas que se responden con una palabra. «Fecha del Tratado de Utrecht» no obliga a nada. «¿Qué perdió España en Utrecht y por qué le importó a Inglaterra?» sí.

Cambiar de sistema en marzo. Reformatear seis meses de apuntes antes de los exámenes es trabajo puro sin aprendizaje. Si ya estás en primavera, aplica Cornell solo a los temas nuevos y para lo anterior monta directamente listas de preguntas. Cuando el desfase es grande y el alumno no consigue arrancar solo, unas semanas de clases particulares online para reconstruir el material suelen salir más rentables que otro mes de relectura.

Lo que de verdad hace funcionar el método

Volviendo a Lucía: en enero seguía subrayando con tres colores, porque eso no se lo quitaba nadie. Pero cada tarde dedicaba diez minutos a escribir preguntas en la columna izquierda, y en febrero aprobó Historia con un 7,4 después de dos trimestres rozando el suficiente. No cambió su capacidad ni el tiempo que estudiaba. Cambió que su cuaderno empezó a preguntarle cosas.

El método Cornell se vende a veces como un truco de organización, y por eso mucha gente lo prueba dos semanas y lo abandona. Tomar apuntes con el método Cornell solo sirve si se completa la parte que ocurre fuera de clase. Las líneas del folio no son el método: son el recordatorio de que hay un trabajo pendiente esa misma tarde.

Artículos relacionados

Estudiante de ESO aplicando la técnica Pomodoro para estudiar con un temporizador sobre el escritorio
Métodos de aprendizaje·20 sept 2026·8 min de lectura

Técnica Pomodoro para estudiar: guía y errores típicos

La técnica Pomodoro para estudiar funciona si adaptas la duración del bloque y llenas bien ese tiempo. Guía para deberes de ESO y preparación de EBAU.

Leer más →
Cuaderno de matemáticas con ejercicios resueltos paso a paso sobre una mesa de estudio
Métodos de aprendizaje·29 may 2026·8 min de lectura

Matemáticas 1º ESO: ejercicios por tema y programa 2026

Matemáticas 1º ESO: los ejercicios más frecuentes organizados por bloques del programa LOMLOE. Por Sofía Vásquez, orientadora en un IES de Madrid.

Leer más →
Cuaderno con ejercicios de matemáticas resueltos a lápiz sobre una mesa de estudio
Métodos de aprendizaje·22 may 2026·9 min de lectura

Matemáticas 3º ESO: ejercicios resueltos

Matemáticas 3º ESO: guía de ejercicios resueltos en álgebra, ecuaciones y geometría. Por Sofía Vásquez, orientadora ESO en Madrid.

Leer más →